Carta a un emprendedor, por María José Villa

Emprender es muchas cosas, pero sobre todo es decidir. Cuando los emprendedores comienzan a poner los ladrillos de su startup tienen que enfrentarse a la toma de numerosas decisiones que marcarán el rumbo de su proyecto y que los conducirán hacia el éxito. Comunicación, Marketing, Internacionalización, Desarrollo de Negocio… La columna vertebral de nuestra metodología de aceleración es, como ya hemos explicado en otras ocasiones, el papel de nuestros mentores, profesionales de múltiples áreas con kilos y kilos de conocimiento, capaces de ver más allá de la mirada de nuestras startups y adelantarse a los posibles errores que puedan cometer. Nuestra mentora en Legal María José Villa ha escrito esta carta para contar cómo ayuda a los equipos de La Farola a abordar todo el entramado legal que implica emprender. Si quieres recibir asesoramiento legal para tu startup… ¡recuerda que puedes inscribirte al #RetoAOF hasta del 25 de marzo y disfrutar de la mentorización de expertos como María José!


Querido emprendedor:

Soy mentora legal en Andalucía Open Future, abogada en ejercicio, letrada, mediadora y alguna cosa más. Pero, sobre todo, soy capaz de entenderte, escucharte, facilitarte la tarea de organizar legalmente el maravilloso proyecto que tienes entre manos y acompañarte en el desarrollo y éxito del mismo.

Cuando se agolpan las dudas sobre la mejor forma de planificar el negocio, cuando la mera organización interna o la distribución de funciones entre los promotores de la idea o el proyecto puede desencadenar luchas de poder que ni en GoT, cuando hay que decidir qué colaboradores son esenciales y cuales habría que dejar marchar, sin merma para la empresa o, simplemente, cuando hay que decidir qué tipo de inversor (y no sólo el que más dinero invierta) es mejor para el proyecto… En estos casos puede parecer superflua la labor de acompañamiento, pero no lo es. No es fácil encontrar profesionales que puedan/quieran ayudarte —nada parecido encontré al comienzo de mi carrera—.

El conocimiento en nuestras áreas de mentorización nos otorga herramientas para poder gestionar todos los aspectos en los que el emprendedor, tú, todavía, tienes que crear habilidades. Pero, en realidad, es la experiencia como mentor la que nos habilita para vislumbrar, quizás, el camino más corto hacia la resolución de una determinada cuestión. ¿Por qué utilizar el método de ensayo y error, si alguien a tu lado puede plantearte los distintos caminos con antelación suficiente para disponer de medios y arbitrar coberturas?

Todos los momentos del proceso son importantes y pueden marcar la decisión del éxito y/o frustración de tu proyecto, pero ¡qué mejor forma que hacerlo que acompañado y respaldado por profesionales a los que les mueve el único ánimo de que tengas éxito!

Desde un punto de vista legal, te voy a proponer que colabores y lo hagas mucho. Que como promotor empresarial y emprendedor te rodees de socios/colaboradores/empleados/proveedores/clientes, incluso de otros emprendedores que están en el mismo punto que tú o que ya lo hayan estado. Pero te voy a proponer que hagas todo ello dejando muy claras las reglas del juego del emprendimiento: sin complicaciones pero con garantías, con documentos claros, sin subterfugios ni trampas, con mecanismos para que las controversias que pudieran venir no bloqueen o entorpezcan el negocio. Para que aquellos colaboradores/socios que comienzan contigo sepan el nivel de esfuerzo, implicación y dedicación que necesita tu proyecto y, que «cuando dejemos de querernos tanto» o «no estemos dispuestos a prestar la dedicación que se precisa», la salida pactada —deseada o no— esté acordada en una documentación soporte de tu organización, a fin de que no perjudiquen al proyecto o la empresa.

Igualmente, te vendrá muy bien tener la posibilidad de acceder en condiciones de solvencia y seguridad jurídica a la inversión de terceros (públicos y/o privados) en vuestros negocios; nada de lo cual puede suceder sin una adecuada y ordenada estructura organizativa y buen gobierno corporativo.  

Pero, además, dependiendo de tu sector o área de actividad, tendrás que cumplir con protocolos, procesos, normativa específica y, en todo caso, por el mero hecho de ser un proyecto empresarial, deberás desarrollar un código ético que refleje tus valores y difunda al mundo una adecuada política de responsabilidad social.

¡Qué mejor forma de promover el éxito de tu empresa que resaltando el esfuerzo organizativo que llevas haciendo desde que tuviste la primera idea!

¿Te unes a la familia AOF?

María José Villa

Mentora de Legal en La Farola