Masterclass: ‘Exprimiendo a mi asesor. Todo lo que debes saber para controlar fiscal y financieramente tu startup’, en El Patio

¿Sabes cómo se gestionan de forma eficaz las finanzas de una empresa? ¿Tienes claras las estrategias económicas que más convienen en cada momento a tu startup?

La administración eficaz de las cuentas de una organización es un aspecto crucial para la gestión de la misma. Cuestiones como la solvencia y rentabilidad son herramientas esenciales a la hora de tomar decisiones sobre la marcha del proyecto, así como para enfocar su desarrollo y su crecimiento.

Masterclass El Patio exprimiento a mi asesor

El próximo 31 de enero, de 12 a 14 horas, tendrá lugar en El Patio esta masterclass que abordará las claves para una gestión fiscal y financiera exitosa. Para ello contaremos con las enseñanzas de dos expertos en el área: nuestra mentora en Gestión empresarial y Finanzas y CFO de Sopinet Software, Mariluz Mariscal, y Alfonso de Cabo, socio director de DCabo Consultores y miembro del equipo gestor de nuestro espacio de crowdworking cordobés.

¡Inscríbete y aprende todas las claves de dos áreas tan importantes en las empresas como son las finanzas y la contabilidad!


Mariluz Mariscal es abogada especialista en Dirección de Recursos Humanos. Cuenta con más de 15 años de experiencia en reconocidas entidades bancarias, ha sido coordinadora de las Lanzaderas de Empleo y emprendimiento solidario de Fundación Telefónica y responsable de Gestión y Finanzas en Sopinet.

Alfonso de Cabo cuenta con más de 20 años de experiencia en el ámbito de administración, gestión y finanzas de empresas. Desde 2009 es socio director de DCabo Consultores, que presta servicios de consultoría y asesoramiento organizacionales, económico-financieros y fiscales, entre otros ámbitos.

Parada en boxes, por Javier Pérez Caro

Estos días pasados que tuvimos de vacaciones/desconexión nos han debido permitir generar espacios de reflexión tan necesarios para los emprendedores. Nuestro ritmo de trabajo desenfrenado, el entorno VUCA, las tensiones con el equipo humano de la startup, la búsqueda de financiación, la optimización del circulante o la búsqueda de clientes no nos permite muchas veces ver la realidad del bosque.

La razón de ser de este articulo es profundizar sobre la necesidad de buscar espacios para reflexionar, tener claro sobre qué debemos recapacitar y cómo poder trazar un plan de acción que nos lleve a poder activar palancas de crecimiento en la compañía.

Qué le preguntarías a tu agenda

(…) ¿Qué balance cabe hacer del análisis de mi agenda horaria? ¿Cuáles son los valores que se atisban en ella? ¿Qué dice de mi carácter para resolver los conflictos planteados? ¿Cuáles son los criterios preferentes de decisión? ¿Y de mis contradicciones e inconsistencias? (Mi agenda y yo. Repensando nuestra relación con el tiempo. Santiago Álvarez de Mon).

Y ahora pongámonos delante del espejo y hagámonos preguntas en voz alta:

  • ¿Qué lecciones he aprendido este año? ¿Qué lecciones ha aprendido el equipo este año?
  • ¿Cómo aprendí esas lecciones? ¿Cómo aprende nuestra startup?
  • ¿Algunos de los aprendizajes vino como resultado de algún fracaso?
  • ¿Cuáles son los planes de aprendizaje para el próximo año?

Plan de acción

Ya tenemos claro qué hemos aprendido, cómo lo hemos hecho e incluso cómo aprendemos del fracaso, ahora toca aterrizar todos esos pensamientos y reflexionar cómo los vamos a llevar a cabo. Nuestro consejo es coger una hoja en blanco y pintar una matriz de priorización:

  • ¿Qué es urgente corregir?
  • ¿Qué es prioritario?
  • ¿Qué decisiones puedo posponer sin que se vea afectado el negocio?
  • ¿Qué puedo accionar?
  • ¿Dónde necesito ayuda del resto del equipo?
  • ¿Qué acciones nuevas debo llevar a cabo?
  • ¿Qué acciones debo de dejar de hacer?

Desgraciadamente en las startups no podemos bajar el ritmo de trabajo, visionar el VAR, analizar la jugada y seguir como si no hubiese pasado nada. Nosotros somos más de la máxima de Silicon Valley «fallar rápido, fallar a menudo, fallar hacia adelante», pero sin olvidar reflexionar sobre qué hemos aprendido y cómo vamos a llevar al negocio ese aprendizaje.

Una última recomendación sería entrenar el «pensamiento del caminante»: aquel que se entretiene en los detalles, que le permite profundizar y encontrar pistas a la resolución de problemas que de otro modo pasarían inadvertidos.

Para lo anterior te recomendamos los «paseos peripatéticos» que provienen de la antigua Grecia. La escuela peripatética tenía un amplio jardín donde los alumnos paseaban reflexionando con su maestro sobre la vida. Ponte unos zapatos cómodos, entrena el pensamiento, no pierdas de vista los detalles importantes y ten presente siempre el negocio y los clientes.

Nunca pierdas las ganas de aprender, reflexionar, mejorar, impulsar a las personas y el negocio, ese quizás sea el mejor secreto del éxito.

«Ahora toca ejecutar y aprender al mismo tiempono dejar de pensar,de cuestionarde innovar». Esquivar la mediocridad. Notas sobre management: complejidad, estrategia e innovación (Xavier Marcet).


Javier Pérez Caro

Mentor en Estrategia de ventas, marketing, smart agro

«Desde siempre hemos tenido el empuje de trabajar en visión artificial y queríamos constituir nuestra propia empresa». Entrevista a Ines Optics

Su solución no es de las que podamos ver normalmente en el mercado. Trabajan con visión artificial y su potencial es tal que es difícil ser conscientes de hasta dónde pueden llegar. Son los emprendedores que pusieron en marcha Ines Optics, una empresa que dirige su producto a la industria y la producción, pero que no cierra ninguna puerta.

Especialistas en óptica e iluminación, son capaces de hacer un producto completo e integrado que quieren pulir y dejar listo al completo para ser potentes en el mercado. Ya cuentan con clientes y colaboradores. Ahora solo les falta crecer, y para eso El Cubo les está ayudando. Nos lo cuenta mejor Manuel Smolčić.

¿Cómo se define Ines Optics en una sola frase?

Es una empresa de visión artificial dedicada en su núcleo para la industria y la producción, aunque tenemos algunas excepciones, por ejemplo en I+D, pero lo que nos define es la industria y la producción.

¿Qué es la visión artificial?

Es una tecnología multidisciplinar que tiene tanto parte de la óptica y de la física, y para definir más la óptica en sí y la iluminación, porque un sistema de visión artificial está compuesto por un hardware específico, que son ópticas que se eligen adaptadas a la necesidad y a la problemática, y la iluminación tiene que ser elegida con sumo cuidado para poder afrontar una problemática concreta. La otra disciplina es la informática aplicada para el tratamiento de imágenes.

Nosotros somos expertos tanto en óptica e iluminación como en la informática.

¿Qué hace exactamente Ines Optics? Un ejemplo práctico.

Nuestro trabajo es solventar problemáticas de producción, de tal manera que le ofrecemos al cliente un control 100% de la línea de producción. Un caso práctico sería, por ejemplo, una empresa que se dedica a la producción de tapones. Con la velocidad a la que van las máquinas, un ojo humano no es capaz de poder afrontar la tarea de inspección al 100%, sino que lo que suelen hacer inspecciones esporádicas o de una muestra para verificar cómo ha ido el día de producción, y de ahí sacan unos valores de calidad. Pero los clientes cada vez más exigen un control exhaustivo para evitar que se cuelen defectos en sus productos, y ahí es donde entraría Ines Optics.

Le ofrecemos a la empresa que realiza esa producción un control 100% que, además, tiene la posibilidad de tener un histórico y unos inputs que, aparte del control de calidad, le da también un feedback de la producción y de cómo está funcionando el día a día de la fábrica.

¿Cuál es el target de vuestras soluciones?

En la mayoría de los casos son fabricantes de maquinaria. El cliente final podría ser una empresa que se dedica a producir tapones o botellas, y para facilitar el trabajo le piden al fabricante de la maquinaria que realiza esa producción que incluya ya también la inspección. En la mayoría de los casos esos fabricantes de maquinaria no tienen un departamento de visión artificial y delegan este trabajo a empresas como Ines Optics.

Las empresas que suelen colaborar con Ines Optics son fabricantes de máquinas, que más adelante deriva en un productor que utiliza el software de Ines Optics con todo el hardware para su inspección y para verificar toda su producción.

¿Cómo nace la idea?

Ines Optics como tal se constituyó en 2017. Lo que pasa es que nace de una colaboración entre José Amador, que es el fundador de Ines Optics. Roberto Aguilar y yo nos conocemos mucho antes, y poco a poco nos hemos ido aproximando hasta crear Ines Optics.

Los tres tenemos una experiencia acumulada de casi 10 años, y hemos estado juntos también en empresas que trabajaban con visión artificial; de hecho yo estoy licenciado en visión artificial por la Universidad de Darmstadt. Desde siempre hemos tenido el empuje de trabajar en visión artificial, y como hemos coincidido en varios trabajos, queríamos constituir nuestra propia empresa porque muchas veces no hemos podido llevar a cabo ideas que hemos tenido al estar ligado a una empresa con otros objetivos y otras ideas.

Veíamos claro que lo que queríamos es avanzar en otra dirección y es lo que estamos ahora haciendo. Entrar en El Cubo nos ha ayudado muchísimo porque nos aclaran un poco cosas en las que no somos expertos y nos ayuda a mejorar partes como gestión interna, el mundo empresarial… Nosotros somos ingenieros y lo que sabemos es muy técnico, pero una empresa son más cosas. Ahora vamos perfilando, con la ayuda de los mentores, los detalles que necesitamos para progresar como empresa.

¿Por qué decidisteis aplicar al Reto?

José era el que siempre empujaba en esa dirección. Hace un año conoció a algunos mentores, que veían muy interesante la idea que tenemos y le veían mucho futuro y posibilidad de progresar. Ellos le ofrecieron participar y nos pareció una buena idea porque, evidentemente, sabíamos la problemática que tenemos, que no es técnica, sino más bien de gestión, y sabíamos que nos iban a ayudar mucho en ese sentido.

Ahí es donde queríamos focalizar nuestra participación aquí. Aunque hay que decir que nosotros tenemos una idea para un producto propio, y que también ahí nos pueden aportar mucho para la solución que estamos diseñando. Nuestro núcleo es el software que estamos desarrollando, y para poder entrar en un cliente y colaborar con él, son muchas cosas las que quedan pendientes de la maquinaria, la parte electrónica, la mecánica… Pensamos que sería interesante evitar tener que colaborar con tantas empresas y podríamos hacerlo si tuviéramos nuestro propio producto: no solo el software, sino también todo el hardware, en una caja que al final lo pueden instalar más fácil, y que tenga la conectividad necesaria para poder trabajar en una línea.

Y eso es también una parte del proyecto que tenemos aquí en AOF. Ese es el objetivo que, aparte de aprender, sería interesante terminar aquí.

¿Sabéis cómo se va a llamar? ¿Nos podéis adelantar algo?

Qué va. De hecho nos están empujando mucho en ponerle nombre, porque nosotros, el software que está desarrollado lo incluimos en todos los presupuestos, pero realmente nunca le hemos dado un nombre. Y está bastante avanzado, es muy robusto, lleva ya 8 años en distintas empresas a 24 horas, y tiene una solvencia ya bastante grande.

Estamos muy orgullosos de él, pensamos que es muy versátil, pero nunca le hemos dado un nombre. Nos han echado un poco la bronca en ese sentido. Debemos ponerle un nombre y darle valor, que eso se nos ha escapado.

¿Cómo puede mejorar una empresa del sector agroalimentario con el servicio de Ines Optics?

El cliente final no es la empresa agraria, sino que sería una empresa que tenga ya automatizada parte de un proceso y nosotros le incluimos la inspección y aportamos un valor añadido a una solución que ya existe. En realidad, en la mayoría de los casos, nuestras colaboraciones son de esa manera.

Por ejemplo, para una empresa que tiene mesa de selección, es decir, a personas seleccionando, automatizamos este proceso o le añadimos un sistema que aporte algo a las personas que trabajen en esa línea. Pero también hemos trabajado con empresas que tienen recolectores y necesiten una mejora o quieren añadir, por ejemplo, un guiado de un brazo.. Soluciones de este estilo podemos aportar.

No sería directamente al cliente final, sino sería en colaboración con otra empresa para constituir un proyecto o producto y ofrecer un servicio más en la digitalización de la empresa.

Manuel Smolčić
Manuel Smolčić

¿En qué momento os encontráis en la actualidad?

Ines Optics ya empezó con clientes ─por suerte o no, no lo sabemos─, y desde 2017 hemos realizado proyectos de diferentes índole (de I+D, en colaboración con otras empresas…), totalmente por iniciativa de Ines Optics. Eso quiere decir que contamos con clientes que nos han comprado ya dos o tres soluciones, pero aparte de eso tenemos también un abanico de colaboradores con los que realizamos proyectos.

Así que ya veníamos con una cierta solvencia como empresa, pero nos gustaría a corto plazo mejorar el engranaje del funcionamiento de Ines Optics: la estructura, el funcionamiento interno y también ─y esa es la meta final de este proyecto─ tener un producto ya acabado, que no sea solo el software, sino un producto que nos permita mejorar los procesos, los márgenes, los tiempos… mejorar en todos los ámbitos un poco para que crezca la empresa.

Preferís vender entonces un producto físico completo que un software.

Claro, a la hora de realizar el proyecto, aparte de necesitar el software, la ingeniería, que es trabajo, tiempo y dinero y queremos optimizar eso. Queremos salir de aquí con una optimización tanto en funcionamiento como en tener un producto que haga que la ingeniería disminuya. Todo está muy embebido y el cliente al final se ve más atraído por un producto así.

Es una problemática que nosotros vemos, que un cliente que solo vea software más trabajo, no lo ve tan claro como cuando ve un producto con un soporte.

¿Qué os está aportando vuestra aceleración en El Cubo?

Nos aporta un punto de vista muy diferente. Nos aporta iniciativa, mucha reflexión, mucho empuje que nos hace tomar las riendas de problemáticas que nosotros ni conocíamos, pero que nos han hecho ver y saber por dónde tenemos que empezar para mejorar todo lo necesario para funcionar bien.

¿Qué es lo mejor de El Cubo?

Son varias cosas. Nosotros éramos muy reacios al principio, pero realmente nos ayuda a que el trabajo sea más liviano, aunque creíamos que nos iban a distraer mucho. Pero es más liviano porque estamos trabajando en una solución y cuando nos quedamos atascados, podemos tomar aire y compartir la experiencia con otras personas de las que al final acabas aprendiendo muchísimo. Nos aporta mucho en ese sentido.

Y luego los mentores, que cada vez que hablas con uno de ellos, que son espectaculares, nos dan puntos de vista y tareas que, al final, lo que hacen es aportar. A mí me sorprendió gratamente en este tiempo que llevo aquí.

¿Adónde quiere llegar Ines Optics con este acelerón aquí en El Cubo?

A ser una empresa que por su propio pie puede solventar toda la problemática empresarial y contar con un equipo de cinco o seis personas con la solvencia que tenga Ines Optics, que ese sería nuestro principal hito: contar con un equipo que pueda vivir con esa idea, no solo los tres locos que la hemos empezado.

La gran ventaja de hacer una práctica como estudiante en una startup: «aprender haciendo»

Con el objetivo de acercar el mundo de las startups a los estudiantes, el pasado 16 de mayo quisimos actuar como celestinos del talento. El Salón Executive de la Universidad de Loyola Andalucía fue testigo del Startup in Love, un evento donde cuatro de nuestras startups de El Cubo, Zityfy, Adwalk, Preobar y Fontown, se presentaron ante la atenta mirada de los alumnos allí congregados.

Pedro Hidalgo, CEO de Merkinsio y alumni de El Cubo, también presente en el acto, desgranó todas y cada una de las razones por las que enamorarse de una startup. En una época en la que los millenials  suelen ser más objetos de críticas que de halagos, Pedro supo poner en valor la esencia de esta generación y el importante papel que juegan en las startups: «A las empresas más consolidadas les cuesta integraros, pero a las startups no, porque compartimos el mismo ADN», contaba a los alumnos. Concluyó regalándonos un gran titular: «Ese enamoramiento es lo que hace que una startup crezca».

Buscábamos que surgiera el amor entre ellos, y lo conseguimos. En la semana más caótica para cualquier universitario, la última de clase y la anterior a los temidos exámenes finales, casi una veintena de estudiantes de Comunicación, ADE, Ingeniería o Relaciones Internacionales dejaron sus apuntes guardados un par de horas en sus carpetas, y se sentaron a escuchar mientras Cupido se encargaba del resto.

El evento, que tuvo como hilo conductor el amor y estuvo salpicado por numerosos chistes y metáforas sobre la atracción, arrancó con la presentación por parte del director de El Cubo, Nacho Morales, que esbozó la filosofía de Andalucía Open Future y dinámica de aceleración que se vive en nuestros espacios de crowdworking. Precisamente el director del espacio de Sevilla nos cuenta a continuación cuál es la gran ventaja de hacer una práctica como estudiante en una startup: «aprender haciendo».


 

Los estudiantes universitarios no suelen contemplar habitualmente en su horizonte de prácticas curriculares o extracurriculares la posibilidad de llevarlas a cabo en una startup. Por desconocimiento o por no saber cómo accionarlo, puedo afirmar que se trata de una buena oportunidad que se pierden de «aprender haciendo» que está al alcance de todos en los tiempos actuales.

Emprender es sobre todo una actitud, por tanto no es exclusivo de una única titulación, ni está condicionado por el curso concreto en el que se encuentre de su formación, no está asociado al género ni a la condición social, ni tan siquiera a la habilidad para crear ideas convertibles en negocios que puedan llegar a ser viables.

Lo que sí es importante es que se lleve a cabo en equipos multidisciplinares de personas con ilusión, implicación y, a ser posible, visión de negocio capaces de identificar una solución a un problema real. Cuando confluyen estos ingredientes, se dan las circunstancias para trabajar en una ejecución de la idea perfecta, validada constantemente con el público objetivo al que se identifica como target y con foco.

En definitiva, una empresa en potencia, con todas las áreas representadas (finanzas, legal, comunicación, administración, marketing,…) y con todo por hacer, donde encima las manos gratuitas que se apuntan para colaborar (como becarios o colaboradores) son bienvenidas y a las que se les encomiendan labores concretas, muy prácticas y aterrizadas que son vitales para el avance de la startup. Encima se cuenta con el apoyo de otros miembros del equipo más senior, de los que aprender haciendo y con la comprensión que se tiene en este entorno que promueve el aprendizaje rápido y sacar lecciones útiles de los éxitos y errores. Además, si encima, llevas a cabo el proyecto en coworkings se crean sinergias rápido y el estudiante se beneficia de un trabajo colaborativo de forma natural difícil de encontrar en una empresa tradicional.

Aprender emprendiendo es una magnífica oportunidad de descubrir si existe un genio en potencia en nuestro interior, si se tiene ese mindset orientado a hacer realidad una idea desde cero a la que dedicar esfuerzo y tiempo. Un posible proyecto de vida y una línea de currículum cada vez más valorada por posibles futuros empleadores.

La iniciativa Andalucía Open Future, impulsada por la Junta de Andalucía y Telefónica, lleva cerca de 4 años acelerando proyectos de base tecnológica en espacios dedicados (denominados crowdworkings y que están funcionando en Sevilla ─El Cubo─, Málaga ─La Farola─, Almería ─El Cable─ y, recientemente inaugurado en Córdoba ─El Patio─) a identificar talento en nuestra región con un claro objetivo de acercarlas al mercado y hacerlas más viables e invertibles.

Muchas son las ventajas de lanzarse a trabajar en una startup, ¿te atreves a descubrirlo?

 

Nacho Morales
Director espacio de crowdworking El Cubo. AOF

Matthew Hastings: «En una startup tienes un punto de vista más abierto, puedes verlo todo»

Matthew Hastings estudia Negocios Internacionales en Gustavus Adolphus College (Minnesota). Desde Estados Unidos ha aterrizado directamente en Newfarm, una de nuestras startups de El Cubo, donde se preparan para el lanzamiento del primer huerto vertical integrado en la cocina. 

A falta de un año para graduarse, ya le brillan los ojos cuando habla de lo que quiere hacer en el futuro: sueña con ser consultor. Ahora investiga la acogida que tendrá el producto de Newfarm en su país. En definitiva, a Matthew le gusta lo que hace y se le nota.

Nos comenta entusiasmado que le apasiona el trabajo colaborativo que caracteriza a nuestro espacio de crowdworking y la visión global que aporta trabajar todos con todos. Se siente uno más, un miembro de un ecosistema de cooperación y esfuerzos compartidos. Pero, por encima de todo, se siente útil. Nos lo cuenta él mismo.

¿Cómo estás viviendo hasta el momento la experiencia en Sevilla y en El Cubo?

Me lo estoy pasando muy bien aquí. La gente de Sevilla es muy amable y El Cubo me parece un espacio fantástico. Gracias a esta oportunidad estoy trabajando con Newfarm, en concreto en el área de marketing.

Háblanos un poco de un trayectoria. ¿A qué te dedicabas antes de estar en Andalucía Open Future?

Estudio Negocios Internacionales en una pequeña universidad de Estados Unidos, Gustavus Adolphus College (Minnesota). Solo me queda un año para graduarme. Antes de estar aquí, hice prácticas en los departamentos de marketing de distintas empresas de mi país.

¿Cuáles son tus funciones dentro de Newfarm?

Estoy haciendo mucha investigación de mercado, sobre todo aplicada a Estados Unidos, ya que nos interesa conocer si nuestro electrodoméstico para el autocultivo tendrá éxito allí. 

¿Y crees que lo tendrá?

Creo que en Estados Unidos este dispositivo sería todo un éxito. Estamos investigando mucho en el ámbito de la cocina, que es muy diferente de la cocina española. Allí es más como una especie de salón, un espacio grande donde puedes estar con tus amigos o tu familia. En España, este estilo de cocina se está popularizando. Nuestro producto es modular y se adapta a cualquier espacio, desde el destinado a un especiero hasta poder ocupar un mueble completo. Nuestra idea es empezar aquí y expandirnos luego.

¿Qué crees que has aportado a Newfarm?

Para ellos es más complicado buscar en otros mercados. En mi caso, al ser norteamericano y al estar la mayoría de los estudios existentes en inglés, creo que mi aportación es muy beneficiosa. Además, se trata de un mercado donde se habla mi idioma. En definitiva, colaboro con ellos ampliando su grado de conocimiento sobre un mercado que va a ser previsiblemente exitoso.

¿Cuáles son las ventajas de aprender en una startup, frente a hacerlo en empresas más consolidadas?

Aprender en una startup es una experiencia increíble. Cada día es diferente del anterior. Tenemos un equipo en el que cada uno hace una cosa diferente, pero también hacemos muchas cosas juntos y podemos colaborar unos con otros. Lo mejor de una startup es que tienes un punto de vista más abierto de la empresa. Puedes verlo todo.

Newfarm

¿Cuáles son las diferencias entre la forma de trabajar en Estados Unidos y en España?

Por ejemplo, las horas de trabajo son diferentes. Aquí se trabaja de forma más ordenada. Además, allí cada uno tiene su propio espacio, donde trabaja con su ordenador, independiente de los demás. Creo que el trabajo aquí es más colaborativo y cada cosa que se hace es muy importante para el resto de compañeros.

¿Qué te ves haciendo dentro de unos años?

Dentro del ámbito de los negocios, donde tengo experiencia y formación, quiero ser consultor. Mi pasión, lo que me mueve, es solucionar problemas que puedan surgir dentro de las empresas, tanto nacionales como internacionales.

¿Te han entrado ganas de emprender con esta experiencia?

No descarto emprender por mí mismo, ¡pero primero necesito tener una idea! Lo bueno es que siendo consultor tienes la oportunidad de aprender mucho, de reunir una serie de conocimientos que son válidos para poder aplicarlos posteriormente en cualquier otra empresa.

Cuéntanos en un tuit qué significa para ti Andalucía Open Future.

Una experiencia inolvidable con la que me siento muy útil. En otras empresas en las que hay miles de personas haciendo lo mismo que tú algunas veces no te sientes lo suficientemente importante. Esa fue mi experiencia, al menos, en Estados Unidos. No era ni mejor ni peor, sino diferente.

¿Recomendarías la experiencia en Andalucía Open Future?

Totalmente. Está siendo maravilloso e inolvidable. Conozco a muchos compañeros que están haciendo prácticas, pero no les gusta, no les llena, porque se dedican a rellenar con números un Excel o a traducir documentos. Aquí tengo la oportunidad de hacer muchas cosas diferentes y de aportar conocimientos a la empresa. Además, en Andalucía Open Future estamos muy cerca de los inversores.

«Me ha fascinado que en una startup todo el mundo haga de todo». Entrevista a Victoria Wiscovitch

Victoria Wiscovitch es puertorriqueña, estudia Finanzas y Contabilidad en Providence College (Rhode Island) y desde enero está afincada en Sevilla. Forma parte de la familia Andalucía Open Future, en concreto en El Cubo, donde cuenta entusiasmada que ha tenido la oportunidad de aplicar sus conocimientos financieros y de aprender sobre otras áreas, como el marketing. Pero eso sí: las finanzas no las cambia por nada. Estuvo aprendiendo unos meses en Petpresso y continúa en nuestro espacio de crowdworking en Sevilla, ahora en Zityfy.

Lleva en su equipaje una gran formación, mucha experiencia y una pasión contagiosa por lo que le gusta. Ha trabajado en varios bancos en EEUU y conoce la experiencia emprendedora de primera mano, ya que incluso abrió su propio restaurante. Lo tiene muy claro: en unos años será inversora. Hablamos con ella sobre las diferencias entre la forma de trabajar en Estados Unidos y en España, sobre Andalucía Open Future y sobre las ventajas de aprender en una startup.

¿Cuánto tiempo llevas en El Cubo? ¿Qué tal la experiencia hasta ahora?

Empecé a finales de enero, al principio trabajando diez horas a la semana, ¡aunque realmente nunca es así! La verdad es que me está encantando la experiencia. Empecé en Petpresso y, desde hace unas semanas, estoy en Zityfy. Lanzamos con Petpresso la campaña de Kickstarter para crowdfunding y, una vez que completamos el 100%, pasé a Zityfy, que es otra empresa que está muy en auge.

¿Qué tal te trata Sevilla y El Cubo?

Fenomenal. Me encanta. Tanto Sevilla como la oportunidad de estar aquí ha sido muy enriquecedora.

¿Cuál ha sido tu función dentro de Petpresso y cuál es ahora en Zityfy?

En Petpresso estuve haciendo tareas de marketing, apoyando a las dos personas que están en este área, que eran Dolores Vela e Isabel Cordero. Llevaba las redes sociales y escribía posts, pero también daba apoyo a todas las redes financieras. Después, con la campaña de Kickstarter, me dediqué a buscar inversores. Ahora en Zityfy estoy haciendo contabilidad, financial advising, presupuestos, apertura de cuentas, etc.

En tus prácticas en Petpresso, y ahora en el tiempo que llevas en Zityfy, ¿qué has podido aprender?

Mi conocimiento en marketing no era muy alto y, gracias a Petpresso, he podido ampliar mis nociones en esta área. He aprendido a gestionar las redes sociales y a trasladar el mensaje exacto que interesa trasladar al público. Ahora estoy experimentando en aspectos como la filmación de vídeo o el storytelling. Yo las finanzas no las cambio por nada, pero cuanto más alto sea el range de conocimiento en el área del business, mejor. Además, se trata de una startup española que quiere llegar a Estados Unidos, así que también he podido aprender cómo es el pensamiento de una persona española frente al pensamiento de otra allí. Eso también era diferente y ha sido un reto, tanto para ellos como para mí. Yo vivo en Estados Unidos, pero soy de Puerto Rico y la mentalidad es totalmente distinta.

¿Hay mucha diferencia, entonces, entre la mentalidad y la forma de trabajar en Estados Unidos y en España?

La principal diferencia es que todo es mucho más formal en Estados Unidos. Los tiempos son mucho más cortos. No se trabajan diez horas, se trabajan las veinticuatro, sin parar. Hasta yo, estando de prácticas, estaba así. Si había que presentar cosas a los CEOs, las últimas dos semanas dormíamos en la oficina dos o tres horas. Todo es más acelerado, más rápido, más contra el tiempo.

Aquí las cosas están, en cierto modo, mejor planificadas. Se trabaja con más tiempo y se trabaja mucho con terceros. Obviamente son startups, lo lógico es que dentro de la compañía no cuenten con todo el servicio. Realmente, si tengo que ponerlo en comparación, aquí en España es todo más fluido y se llevan las cosas sin esa presión. Se valora el trabajo en su calidad, no vale que lo hagas a la mitad, pero lo hayas entregado.

¿Y cuál de las dos formas prefieres?

La de aquí, porque veo que el trabajo está hecho correctamente y de verdad, en lugar de hacerlo a la mitad pero a tiempo. Allí todo es más moneywise .

¿Qué crees que has podido aportar a Petpresso?

Pues esa visión de cómo atraer a alguien del extranjero. Yo llegué en enero y empecé a dar ideas sobre cómo mejorar, sobre cómo llevar la campaña o llegar más al sector que les interesa en Estados Unidos, porque claro, conozco el entorno. Obviamente cuando algo es de uno, se piensa que es lo mejor, pero yo era un outsource que no estaba contaminado por las ideas y que vino a ayudar. Creo que ese fue mi principal rol a la hora de trabajar con ellos.

¿Crees que has mejorado su cuenta de resultados con tus enseñanzas o tu aportación?

¡Es muy pronto para decirlo, no he trabajado con ellos ni un año para poder ver las estadísticas! Pero nos ayudamos los unos a los otros, que eso es lo importante.

«Aquí he podido no solo aplicar mis conocimientos, sino expandirlo a otros niveles»

Si tuvieras que contar tu experiencia en El Cubo con un tuit, ¿qué dirías?

Recomendaría a todo el mundo hacer prácticas aquí. Para todo el que esté en el mundo del business, esto es una number one experience. A través de mi carrera universitaria me obligan a hacer muchas prácticas y te puedo decir, sin pensarlo dos veces, que esta ha sido una de las más enriquecedoras. Aquí he podido no solo aplicar mis conocimientos, sino expandirlo a otros niveles. Al ser una startup, aquí todo el mundo tiene que hacer de todo, no es que cada uno trabaje en un departamento. Si necesitas hacer algo, lo tienes que hacer tú. Aquí tiene que trabajar todo el mundo.

¿Cuál es la diferencia entre aprender en una startup, frente a hacerlo en una empresa consolidada?

He trabajado en muchos bancos nacionales en Estados Unidos, pero siempre he estado en mi departamento. Mi tarea es la misma los tres o cuatro meses que estoy allí: las finanzas, que me encantan y que, como digo, no las cambio por nada. Pero aquí he tenido un wide-range de todas las áreas de business. He aprendido cómo funciona una compañía desde el nivel más básico, es decir, cómo las ideas se convierten en realidad. Me ha fascinado que en una startup todo el mundo haga de todo.

Después de esto, ¿crees que vas a cambiar la orientación de tu carrera?

Me quedaré con las finanzas y la economía. Yo siempre he querido ser inversionista. Esto ha sido como un impulso para ser más inversionista, no en compañías más grandes, sino en startups. Ahora esta rama me interesa más.

 

Victoria con el equipo de Zityfy

¿Cómo está evolucionando la campaña de Petpresso en Kickstarter?

El primer día es esencial. Esperábamos que iba a tener unos resultados mucho más altos que los que tuvo. Luego nos dimos cuenta de que necesitábamos más apoyo, porque Kickstarter funciona a través de ránkings y, obviamente, la gente quiere invertir en lo que está más arriba. Teníamos que darle ese push. Efectivamente, al darle push se consiguió más auge, así que acabamos logrando el 100% y la financiación. Lo bueno de Kickstarter es que es o todo o nada. Si no llegas a la meta, no consigues nada.

¿Tenías experiencia en campañas de este tipo?

No, nunca había trabajado con crowdfunding, siempre con inversores, compañías que se dedican a dar dinero y quedarse con una parte. Es cierto que tiene más riesgo, porque depende de cuánto le guste a la gente tu idea, tu producto, y obviamente es un reto más grande. Tiene más peso el marketing, porque tienes que llegar a la gente que esté dispuesta a aportar, a hacer donaciones.

¿Dónde te ves de aquí a un año?

En un año me gradúo y estaré haciendo los exámenes para ser broker, para empezar en el mercado de la Bolsa de aquí a uno o dos años.

¿No se te ha despertado ese gusanillo del emprendimiento al estar aquí?

Sí, además, yo ya he sido emprendedora antes. He tenido mi propio restaurante, he tenido mi propia corporación. La hice yo, la trabajé y la vendí. Siempre me han gustado las startups, pero alguien tiene que estar detrás de eso y ese es el inversor. Ahí entro yo, así que estoy en las dos cosas que me gustan.

¿Tienes alguna otra idea que quieras desarrollar?

La verdad es que sí. Veo mucho potencial en Puerto Rico para resorts. Es una industria que me gusta y que está creciendo mucho, en la que mucha gente está invirtiendo. En Puerto Rico está en auge y lo estará mucho tiempo, ya que es el único sector de la economía que está estable después del huracán que tuvimos.

¿Recomendarías la experiencia AOF?

100%. Termino en mayo, pero tal vez me quede más tiempo, tengo que hablarlo. Se lo recomiendo a todos los estudiantes que estén en el ámbito de business, porque van a aprender de todas las áreas, y eso es supervalorable para buscar un trabajo y ser alguien importante. Todo esto lo reconocen muchísimo las empresas. Importa mucho no que seas el mejor en finanzas, sino que sepas hacer todas las tareas. Eso lo he aprendido aquí, no lo he aprendido antes.